miércoles, 27 de marzo de 2013

Después del fin del mundo... tú

Jaquelin fue mi mujer fatal. Tú no me harás tanto daño como ella lo hizo. Dices que estás destruyendo mi vida, pero en realidad me estás salvando. Podrás pensar que me hieres, que me eres dañina, que a ratos eres una tortura, y no lo niego. No eres rival para ella y no te confundas, es a ti a quien quiero. Somos dos espejos puestos frente a frente con un reflejo que nos tiramos el uno al otro como dos niños que juegan a pasarse una pelota. Tú eres la que va a disfrutar las buenas cosas que aprendí con ella, lo que a ella le costó, lo que tuvo que soportarme, la fe que tuvo que mantener y que al final se quebró.

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